6/3/10

MULLER



Tengo sed. Me has quitado las praderas del norte,
regadas por arroyos de respeto y cariño.
Tengo frío. Te has ido con el sur de mi alcoba,
dejándome las huellas de tu hielo en mi cuerpo.
No sé qué hacer. La vida me parece una tumba
donde me has enterrado viva, una oscuridad
irrespirable, un túnel sin salida, una muerte
prolongada, el vacío, la ausencia, el desamparo.
Me siento tan vencida por tu odio, tan débil,
tan aterrorizada y tan inexistente,
que no puedo llorar, ni llamar por teléfono
a mis padres (que acaso me dirían: “Aguanta,
que por algo naciste mujer”), ni hacerle señas
a la vecina desde la ventana. Me quedo
acurrucada en un rincón del dormitorio
esperando que vuelvas y sigas arrasando
con gestos de desprecio, con golpes y con gritos
aquel campo de amor que cultivamos juntos.

L.A.de Cuenca

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Durísimo el texto. Desprende tanta soledad y tristeza que me ha encogido las vísceras.
¡HASTA CUANDO SITUACIONES COMO ÉSTAS!

J. eMe. dijo...

Ufff, que dureza, pero que cierto todo lo que escribes, y que bien lo expresas

me uno en tu grito

Basta Ya !!!!!


Muchos, muchos besos